Las elecciones suecas están muy muy reñidas, lo que pone en primer plano el asunto del voto útil. Para entrar en el parlamento, Iniciativa Feminista (F!) tiene que pasar el umbral del 4% de los votos. Si consigue esos aprox. 220.000 votos, le corresponderán 15 diputados/as (¡15 o ninguno!). Pero hay otros umbrales importantes: El 1% es el umbral para que te consideren como partido. En estas elecciones, F! tiene que pagar sus papeletas, repartirlas por las mesas electorales y vigilar que no desaparezcan. Hasta que no consigas una vez el 1%, puedes presentarte pero el sistema pasa de tí, en cierto modo no existes legalmente. Si F! consigue el 1% esta vez, le pagarán los gastos de las papeletas y la próxima vez ya se las harán y se las pondrán como a los demás partidos. Si consigue el 2.5% le pagarán además algunos gastos de la campaña. Así que todos los votos son enormemente útiles para F!. Los votos que consiga serán la energía que le impulsará a seguir construyéndose contra viento y marea, como hasta ahora.
'Pues no pasa nada, poquet a poquet', podríamos decir, si no fuera porque esto del feminismo es especialmente delicado. Ser miembro de F! tiene un coste. Y sin llegar a tanto, tan sólo definirse públicamente como partidario/a (o en contra) de esta o aquella propuesta... todo tiene sus consecuencias. Imaginemos que eres una intelectual independiente, profesora, consultora o periodista free lance. Empezaste a trabajar en esto de la igualdad de género porque veías un vacío en cuanto a investigación y en cuanto a divulgación de cosas evidentes. Estudiaste, aprendiste cosas y las dijiste. Ahora tienes un nombre y te contratan. Bueno, O no... Te llaman o no te llaman. Te nombran o no te nombran. Según cómo te muevas, te puedes quedar sin trabajo. Ahora comprendes por qué algunas de esas cosas evidentes siguen sin pasar al saber común... Descubres que el pensamiento independiente existe con mucha dificultad. Muy establecida tienes que estar para ser libre, muy 'por encima del bien y del mal', y las mujeres son casi siempre interinas allá donde estén. Así que se da la paradoja de que es precisamente la gente más alejada de la política o la economía, y del feminismo institucional, la que se implica públicamente.
El otro día apareció Jane Fonda apoyando a F!. Antesdeayer la bomba fué un hombre: Mats´s Olsson, el
periodista deportivo más seguido, una especie de Matias Prats sueco, ocupó toda su última página del periódico deportivo más importante con un artículo titulado 'Por qué voto a F!'. Explica que lo decidió el 28 de agosto, según miraba las masas que se acumulaban antes del Derby, y se lo explica a los hombres. Alguno que esté leyendo esto se lo tomará como un retorcido chiste machista, pero él dice: 'Ahora que el feminismo es desprestigiado y ridiculizado, siento que se necesita más que nunca una iniciativa feminista'. Algunos le darán la razón. Y el barullo servirá para que la gente sepa que, a pesar del boicot de gran parte de la prensa, F! no se ha disuelto sino que está ahí bien activa recorriendo Suecia con sus papeletas para que la gente le pueda votar.
María
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